Como sucede con otros términos no es posible, a nivel verbal, dar una respuesta completa a esta pregunta. La respuesta para tener sentido, tiene que surgir desde dentro de uno mismo, de la propia percepción, de nuestra comprensión más profunda. Puede resultar útil hacer referencia a ciertas enseñanzas de los sabios, pero en último término cada cual deberá reflexionar atentamente sobre el tema, de manera lógica, con sentido común y llegar a sus propias conclusiones independientemente. Para luego, decidir vivir de acuerdo a ello.
Las enseñanzas y exhortaciones de los antiguos sabios Indios se basan, generalmente en la importancia que daban a la unicidad de la vida. Donde cada individuo no es más que un fragmento de lo Divino, una fracción del Todo integral y, por consiguiente, la percepción de un "yo" o identidad separada no es más que una ilusión creada por la mente divisoria. Las gotas no son algo distinto al volumen de agua de un río, las olas no están separadas de un mar, el agua puesta en mil recipientes de distintas formas y tamaños sigue siendo la misma agua. Si toda la humanidad es una sola ¿qué sentido tiene preguntar si hay que servir solamente a un yo ilusorio y separado?
En el Bhagavadgita Sri Krishna dice: “Impregno todo este universo con un fragmento de Mi Mismo”. Y en otro verso: “Igual que el ignorante actúa basándose en el apego a la acción, el sabio debería actuar sin apego, buscando el beneficio de la humanidad”. (III.25)
En el Cristianismo, se ha hecho mucho hincapié en el amor, basado también en la unicidad de la vida: “Yo y mi Padre somos uno” o “Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo y cada uno somos el miembro de otro”. (Romanos 12:5)
Volviendo al Budismo, vemos que también el Buddha enseñó la compasión para todos. El Nirvana no tiene que buscarlo un Biddhista para él solo, porque eso sería egoísmo, sino para toda la humanidad.
En el Islamismo, el Profeta ha dicho: “Dondequiera que mires, allí está el rostro de Dios”.
Se podría seguir mencionando las enseñanzas de todas las diferentes religiones, pero no es ni posible, ni necesario hacerlo aquí. Sin embargo, me gustaría hacer alusión a dos sabios, Lao Tzu de la antigua China y J. Krishnamurti, de nuestra época.
Lao Tzu dijo: “El sabio no gusta de acumular. Cuanto más vive para los demás, más plena es su vida. Cuanto más da, mas tiene”. J. Krishnamurti dijo una y otra vez: “Vosotros sois el mundo; el mundo sois vosotros”.
Incluso en el plano material (terreno de la ciencia actual), se puede ver que la vida no puede vivirse en aislamiento y que todo el esquema y configuración de la naturaleza es la interdependencia, la internutrición, la ayuda mutua y las relaciones mutuas. Vivimos compartiendo y ayudando; la vida es un ciclo de movimiento coordinado en la totalidad de la naturaleza. Como afirma el dicho: "Todo existe por cortesía de todo lo demás".
El monje buddhista Thich Naht Hanh nos intenta hablar de esta naturaleza interrelacionada en una de sus obras...
El monje dice que un poeta, si reflexiona mucho, verá claramente una nube flotando en la hoja de papel sobre la que está escribiendo una poesía, porque sin nube no hay agua, sin agua los árboles no pueden crecer y sin árboles no se puede fabricar papel. Por eso, la nube y el papel están muy próximos. Yendo más lejos: los árboles y el bosque no pueden crecer sin la luz del sol, y los seres humanos tampoco pueden vivir ni crecer sin la luz del sol. Por esto el leñador necesita la luz del sol para cortar el árbol y el árbol necesita la luz del sol para ser árbol. Por consiguiente, el poeta puede ver también la luz del sol en la hoja de papel que tiene delante. Y si el poeta mira más atentamente, verá que todo está en ese papel, el trigo que se convirtió en el pan que se comió el leñador, el aire que respira y todo lo demás que está relacionado con la vida y la existencia. Se puede decir entonces que el papel situado delante del poeta está así lleno de todo, el cosmos entero y, por esto, está vacío de un yo independiente.
La falta de armonía y la discordancia surgen cuando nos apartamos de este esquema integrado de vida y desarrollamos la idea del "yo" y lo "mío". Es así como uno empieza a pensar solamente en sus propios y limitados intereses, sin importarle los intereses de los demás, e incluso a costa de ellos. Es entonces cuando uno se olvida o ignora su deber y responsabilidad para con el Todo y trabaja sólo para el yo.
Aquí una pregunta pertinente puede ser: ¿No hemos de trabajar para nosotros? Si, claro que si, pero no solo para uno mismo, sin preocuparse de la naturaleza unitiva e interrelacionada de la vida de este Universo. La Naturaleza nos ha dado a cada uno de nosotros un cuerpo físico que es real y separado de todos los demás cuerpos, y por esto tiene que mantenerse, alimentarse y conservarse en buena forma.
El cuerpo y la mente ocupan un lugar en nuestra vida. Nos han sido dados por la naturaleza con un propósito, ser capaces de trabajar en este plano de la existencia física. Por esto no hemos de ignorarlos ni tratarlos con desprecio. Tampoco hemos de olvidar que la mayor parte del trabajo que realizamos en beneficio de la humanidad podemos hacerlo solamente gracias a ellos. Pero hemos de convertirlos en nuestros instrumentos, trabajando, o no trabajando, según nuestras directrices y voluntad. Como aconsejó alguien, recordar siempre que en el entrenamiento de un cachorro, la relación final que habría de alcanzarse con él es la de tenerle como amigo.
Las dificultades nacen porque dejamos que el cuerpo y la mente asuman el papel del dueño de la casa y creen la ilusión de una identidad propia cuyos intereses están separados de los intereses de los demás.
Por eso nosotros, como seres humanos individuales, hemos de intentar elevarnos en conciencia por encima del cuerpo y, más importante aún, por encima de la menta separativa. La mente que establece su propia identidad independiente, que piensa que la felicidad consiste en las sensaciones y en las cosas pasajeras.
La mayoría de la gente aprende, a través de un largo proceso de dolorosa experiencia, que la felicidad no consiste en eso. George Bernard Shaw dijo una vez: “Hay dos grandes decepciones en la vida: no conseguir lo que uno quiere y conseguirlo”.
BIBLIOGRAFÍA: fragmentos extraídos de "Vivir en beneficio de la humanidad" de Surendra Narayan.
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¿Qué es la unicidad?
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Resultados de "Preguntas y Respuestas" anteriores
¿Es posible la paz mundial?
(44% = 35 votos) Si, el cambio empieza en cada uno.
(16% = 13 votos) No, porque hay muchos intereses de poder.
(15% = 12 votos) No mientras exista el ser humano.
(12% = 10 votos) No creo en las utopías.
(07% = 06 votos) Si, lo cual consumirá muchas vidas.
(02% = 02 votos) Si, con la llegada de un mesías que nos una.
¿Qué es el tiempo?
(22% = 22 votos) Un símbolo del devenir de cambios.
(21% = 21 votos) Nuestra percepción del movimiento.
(21% = 21 votos) Una ilusión.
(19% = 19 votos) Una característica estructural del universo.
(13% = 13 votos) Lo que nos envejece y nos mata.
(04% = 04 votos) Lo que está adentro del reloj.


1 comentario:
Voy a meditar sobre esto, es un poco drástico en algunas cosas pero puede ser cierto. Chauuu!!
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